HERMANAS MIRABAL

Patria Mirabal - hermanas MirabalLAS HERMANAS MIRABAL fueron heroínas de la lucha contra el régimen dictatorial de Rafael Lonidas Trujillo. Minerva, Patria y María Teresa Mirabal nacieron en la sección Ojo de Agua, del municipio de Salcedo, en el hogar de los propietarios agrícolas Enrique Mirabal Fernández y doña Mercedes Reyes de Mirabal (Chea). Patria, la mayor de las hermanas, nació el 27 de febrero de 1924; Minerva el 12 de marzo de 1927 y María Teresa el 15 de octubre de 1935.

Las dificultades de la familia Mirabal-Reyes con Trujillo comenzaron en enero de 1949 cuando varios de sus integrantes, entre quienes se encontraba Minerva, abandonaron, antes de que se marchase el tirano, el salón de la Casa Borínquen de San Cristóbal donde se celebraba un baile. Con esta actitud desafiaron las rígidas normas impuestas por Trujillo.

Conocedor de las ideas políticas de Minerva por denuncias de sus confidentes, Trujillo había hecho proposiciones amorosas a la joven Minerva, quien al rechazarlas indignada, se retiró en el acto del baile, demostrando así que sus juveniles inquietudes políticas y sociales estaban avaladas con una gran integridad moral.

Minerva Mirabal - hermanas MirabalEl crecimiento de la conciencia patriótica de Minerva y su negativa firme a los requerimientos de Trujillo, desataron la ira del tirano, hasta el punto de obstaculizar la inscripción de ella en la Universidad de Santo Domingo. Sin embargo, con una perseverancia sin límites, Minerva se graduó en 1952 de doctora en Derecho «Magna Cum Laude».

Patria, por su parte, realizó estudios intermedios y de dactilografía, mientras que María Teresa estudió Agrimensura en la misma institución.

Minerva casó el 30 de noviembre de 1955 con el estudiante de Derecho Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo), quien sería apresado en enero de 1960 por su condición de líder del movimiento clandestino antitru-jillista «14 de Junio».

Patria contrajo nupcias con Pedro González Cruz el 26 de febrero de 1941, mientras que María Teresa lo hizo el 14 de febrero de 1958 con el ingeniero Leandro Guz-mán.

Maria Teresa Mirabal - hermanas MirabalLos matrimonios de las hermanas Mirabal estuvieron ligados indisolublemente con sus actividades patrióticas. Sus esposos, que compartían sus ideales, fueron apresados en enero de 1960 por su participación en el movimiento de resistencia contra la tiranía de Trujillo. Largo y duro fue el viacrucis de las hermanas Mirabal en las cárceles de Trujillo. A Minerva se le apresó en 1949 y 1951, así como el 21 de enero de 1960, junto a su esposo el ya abogado Tavárez Justo. Recobró su libertad el 7 de febrero de 1960, después de permanecer encerrada en las sórdidas cárceles de «La 40» y La Victoria. El 18 de marzo de ese mismo año, Minerva y María Teresa fueron nuevamente encarceladas, siendo condenadas primero a cinco, y luego a tres años de prisión. Hasta el 8 de marzo de 1960, cuando la visita de la sub-comisión de sanciones de la Organización de los Estados Americanos (OEA), lograron conseguir la libertad.

Salieron de la cárcel con reverdecidos sentimientos de solidaridad para con sus esposos encarcelados. Mientras tanto, el tirano y sus agentes preparaban el cadalso. Manolo, Leandro y Pedrito fueron trasladados de la penitenciaría de La Victoria a la prisión de Salcedo y posteriormente a Puerto Plata, para dificultar la comunicación entre los esposos, y para preparar la cuartada dirigida al crimen.

Minerva, con su proverbial agudeza, sospechó de la actitud de los funcionarios del gobierno que les anunciaron que podían visitar a sus esposos en la ocasión que juzgaran oportuna. Por ello, preguntó preocupada a uno de sus parientes: «¿Qué se traerá esta gente cuando nos dicen que podemos visitarlos cuando queramos?». Pero la certidumbre del peligro que rondaba con presagios de tragedia no sembró la vacilación en las muchachas campesinas que marchaban hacia su último viaje.

El 25 de noviembre emprendieron el viaje hacia Puerto Plata. No llegarían nunca. Al volante, iba Rufino de la Cruz Disla, un obrero forjado, al decir de Guido Gil, «a puros golpes de pico y pala». Rufino sabía del peligro y lo desafiaba. El camino era difícil, con la muerte rondando. Pero la carga era digna.

La carretera de Santiago a Puerto Plata es propicia para la emboscada impune. En un tramo solitario de la vía, los agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) interceptaron el jeep. Los hombres enviados por el capitán del SIM, Víctor Alicinio Peña Rivera, celebraron un aquelarre de torturadores. Las heroínas de Salcedo y el chófer que las acompañaba sintieron, antes de morir, todo el peso del sadismo de los agentes del SIM. Después, vino el burdo pretexto: Los cuatro cuerpos salvajemente torturados fueron colocados en el interior del jeep y arrojado el vehículo por un precipicio para aparentar un accidente automovilístico.

Seguidamente los agentes se limpiaron la sangre y rindieron su informe. La orden de Trujillo había sido cumplida. La historia no terminó sin embargo, con la muerte en la carretera. Del oscuro precipicio emergió la protesta. Las Mirabal volvieron a la carga, ahora en la conciencia indignada del pueblo.

El asesinato de las Hermanas Mirabal conmovió profundamente la conciencia del país. La versión del gobierno no fue creída, por el pueblo. Este crimen horrendo contribuyó decisivamente a incrementar la oposición a la dictadura.

Las Mirabal se convirtieron en el símbolo de la resistencia contra un régimen en crisis. Finalmente, Trujillo fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961 y las Hermanas Mira-bal entraron en la leyenda.

A la caída de Trujillo, los participantes directos del crimen del 25 de noviembre de 1960 fueron condenados a 30 años de trabajos públicos. Durante la guerra de abril de 1965 fueron puestos en libertad en el penal de La Victoria, donde guardaban prisión.

Las Hermanas Mirabal, especialmente Minerva, tenían ideas políticas avanzadas. Participaron afanosamente en la creación del movimiento clandestino «14 de Junio», que hizo suyo el programa de los expedicionarios patriotas que llegaron a la R.D. en junio de 1959 por Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Minerva Mirabal fue una figura clave del citado movimiento antitrujillista, no sólo por su matrimonio con el que posteriormente sería el líder de la Agrupación Política «14 de Junio», sino por sus propias condiciones políticas.

Los cuerpos de esas heroínas nacionales, junto al chófer Rufino de la Cruz Disla, reposan en el cementerio de la ciudad de Salcedo.

Su ejemplo patriótico ha entrado en las letras nacionales. Varios poetas dominicanos han exaltado la memoria de las heroínas de Salcedo, Pedro Mir, poeta nacional, retrató el impacto que causó en la conciencia del pueblo el asesinato de las Hermanas Mirabal, en su poema «Amen de Mariposas».

Saber Mas: Wikipedia

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