Carnaval Dominicano

En términos generales el carnaval es el período que comprende los tres días anteriores al miércoles de ceniza, día en que empieza la cuaresma en el calendario litúrgico cristiano o católico.

Las fiestas de carnaval se vienen realizando en la República Dominicana desde los tiempos de la colonización. Esta fiesta se hereda de los europeos, donde era celebrado el día de Corpus Cristi. Cuando fue proclamada la Independencia Nacional se tomó esa fecha para la celebración del carnaval. Sin embargo, hay lugares donde las fiestas carnavalescas se realizan en Semana Santa, miércoles de Ceniza y en Navidad. Durante el mes de febrero en muchos municipios dominicanos todos los do mingos se organizan actividades carnavalescas, mientras que en otros todavía en marzo tenemos carnaval.

Entre los meses de febrero y marzo el carnaval inunda las calles del país de algarabía, color y movimiento al ritmo del merengue «baila en la calle» y de otros más. El personaje central de esta celebración es el «diablo cojuelo», que disfrazado y con «foete» en mano persigue a toda la gente.

carnaval folclore

En la ciudad de Santo Domingo, se realiza un gran desfile de carnaval el primer domingo de marzo, que se lleva a cabo en la avenida George Washington (el malecón), donde circulan graciosas carrozas y comparsas provenientes de los pueblos del país; y los personajes emblemáticos que son: “Roba la gallina”, “Se me muere Rebeca”, “Califé”, “La muerte en jeep”, “Los Indios”, y “Los Africanos o Tiznaos”.

Una ciudad que cuenta con una tradición de carnaval muy arraigada a sus costumbres es La Vega, otras son: Santiago, Bonao, Puerto Plata, Cotuí, Salcedo, Montecristi, San Pedro de Macorís, Punta Cana, Azua, Cabral en Barahona, San Juan de la Maguana y Elías Piña.

Meses de carnaval

Raices de Nuestro Carnaval

Los primeros habitantes de nuestra isla, los tainos no practicaban las fiestas carnavalescas propiamente como las conocemos hoy, pero realizaban sus fiestas que llamaban areitos.

El Carnaval es una tradición festiva que nos llega con la conquista española, como una de las expresiones recreativas que existía en Europa, al producirse el descubrimiento y colonización de América.

Algunos investigadores folkloristas dominicanos, afirman que los primeros carnavales se realizaron en la Vega Vieja, se sabe por documentos que había carnavales en la ciudad de Santo Domingo antes del año 1520.

Durante el período de la colonización española en la isla de Santo Domingo, se celebraban carnavales varias veces al año, para las festividades de santos y vírgenes más populares, inclusive en fiestas tan solemnes como Corpus Cristi, el aniversario de la ciudad de Santo Domingo en agosto y con motivo de grandes acontecimientos políticos.

Se usaban máscaras y disfraces, incluso en las procesiones donde a los negros miembros de las cofradías (comunidades), cuya sede eran las diferentes iglesias, se les permitía disfrazarse, tocar sus instrumentos y bailar.

Se bailaba en los palacios de los capitanes generales o casas reales,
en algunas casas, organizadas por los estudiantes de la universidad, y en las calles las gentes se tiraba naranjas y cascarones de huevos llenos de perfumes entre sí, a los cuales se le llamaba «Ojos de Cera».

La Independencia Nacional proclamada el 27 de febrero de 1844 era celebrada en cada aniversario con fiestas de carnaval haciéndose una ruptura con el carnaval tradicional que terminaba el martes, antes miércoles de ceniza, denominado en Europa como “Carnaval de Carnestolenda”, de acuerdo con la liturgia de la iglesia católica.

Con la Independencia Nacional, el carnaval toma un sentido de identidad nacional, pasando entonces a realizarse en la ciudad de Santo Domingo y otros pueblos un carnaval de la élite, con bailes en clubes privados y desfiles de carrozas, eligiendo a una reina y el carnaval popular hecho por el pueblo, en comparsas a pie, corriendo por las calles, pasando entonces a darse una transformación mas popular del carnaval donde los negros y mulatos jugaron un papel fundamental.

El carnaval se desarrolló en varios pueblos del país, en los cuales vamos a encontrar personajes y mascaras, particulares y características de cada lugar, los cuales se van a mantener vigentes y le van a dar una identidad local.

Hoy en día, en nuestro país, se celebran varios carnavales en diferentes fechas del año como son el carnaval de febrero, o de la Independencia, que se celebra en todo el país, el carnaval de Semana Santa, que se celebra fundamentalmente en algunos pueblos de la región suroeste como Cabral, Barahona, y comunidades cercanas, en Elías Piña, en algunos barrios de San Juan de la Maguana, y en numerosos bateyes de diferentes ingenios azucareros del país. También se realiza carnaval en agosto con motivo de la Restauración y para las fiestas patronales y la conmemoración de la batalla de Azua, del 19 de Marzo.

Personajes de Nuestros Carnavales

  • Diablos Cojuelos. El Diablo Cojuelo es el personaje central del carnaval dominicano, recibiendo diferentes nombres dependiendo de la ciudad, por ejemplo en la Capital y La Vega, recibe el nombre de Diablos Cojuelos, en Cabral y Barahona, Cachuas, en Monte Cristi, Toros y Civiles, en Cotui, Papeluces, en Salcedo, Macaraos y Lechones en Santiago.
  • Roba la Gallina. Es un personaje representado por una mujer popular con los glúteos y el busto exagerados, que con una sombrilla o una escoba en manos va cantando sus coros a la vez que reparte caramelos a los niños, que saca de su macuto. Los pequeños van detrás.
  • Se Me Muere Rebeca. Representa a una madre desesperada que quiere llevar su hija al médico po aravemente enferma, va gritando todo el camino, de pronto se para enseña a la hija (una muneca), mientras un coro le va respondiendo. Se para en los colmados, pide golos para la hija enferma, pero realmente la reparte entre los niños, que la siguen con insistencia.
  • Califé. Es un poeta criticón, que en versos va criticando de forma jocosa a todos los personajes reales de la vida política, social y cultural, es seguido por un coro y va vestido de frac negro, camisa blanca y un gran sombrero negro
  • Los Indios. Es un grupo de niños o niñas y también adultos, imitando a los antiguos habitantes de la isla, con plumas, arcos y con todo el cuerpo pintado a los que llaman indios, se monta un drama teatral que expresa la relación de los españoles con los aborígenes.
  • Los Papeluces. Es un personaje del carnaval de Cotuí, que se cubre el cuerpo de hojas secas de plátanos y se cubre la cara con máscara de higüero, pintado de diferentes colores.
  • Las Marimantas. En Yerba Buena, una comunidad rural a cinco kilómetros de Hato Mayor, salen “Las Marimantas», personajes carnavalescos cuyo cuerpo está cubierto de ramas verdes de árboles, con una máscara de cuero de vaca, cubierta la cabeza con un caparazón que le sirve de guarida al comején.
  • El Doctor. Pintado de carbón y varios colores, unos espejuelos hechos de cáscaras de naranjas con alambres y con un maletin, va el doctor queriendo curar a todo el mundo, especialmente a las mujeres.
  • El Travesti. Es uno de los personajes más comunes, pícaros y alegres que tiene el carnaval, donde los hombres se visten de mujer y van relajando a todo el mundo.
  • El Papelón. Al grito de «A que no me quemas el papelón» un hombre vestido de mujer va provocando con su trasero, mientras otro personaje trata de quemarselo, haciéndolo con una gracia tan extraordinaria que a todo el mundo le causa risa.
  • Los Galleros. Dos campesinos con sus gallos en mano, deciden jugar gallo en plena vía pública cuando en medio de la pelea llega un policía, desbarata el juego e intenta llevárselos presos. Se produce un diálogo lleno de sátira, lo que se convierte en una divertida muestra de teatro carnavalesco.
  • Los Africanos. Pintados de negro con carbón, y aceite de carro quemado, van grupos de niños y niñas imitando a negros esclavos, bailando por las calles como parte del carnaval.
  • La Muerte. Es la representación de una calavera, con todo y máscara, en la ciudad de Santo Domingo, acompañada tradicionalmente de los diablos y recibe el nombre de la «Muerte en Jeep».
  • Nicolás Den Den. Nicolás Den Den es un oso que a pesar de que va amarrado a una cadena que manipula un hombre que representa a su domador va bailando y haciendo gozar a los niños y a las niñas que asisten al carnaval de Santiago. En Monte Cristi, le llaman el Oso Nicolás.
  • Los Monos de Simonico. Son tradicionales los «Monos de Simonico». Consisten en comparsas que se disfrazan representando estos animales con trajes de flecos. Son oriundos de villa Duarte un sector popular de Santo Domingo.
  • Los Pirules. Son unos niños que se disfrazan de «Indios” con una faldita hecha con flecos de coco, que van bailando en las calles de Cabral y Barahona.
  • Los Ali Babá. Son comparsas con motivaciones orientales, cuya característica principal es una sincronizada coreografía que van bailando con todo el cuerpo al ritmo básico que le dan redoblantes y bombos.
  • Los Taimáscaros son el personaje principal de Puerto Plata. Son una versión del diablo cojuelo, que mezclan tres influencias culturales en sus disfraces: una máscara que representa a los dioses taínos, blusas y abrigos que representan la herencia española y pañuelos que simbolizan las deidades africanas.
  • Guloyas son de San Pedro de Macorís y sus llamativos disfraces de cuentas, y sombreros altos y plumosos son imposibles de no ver. Representan a los afro-descendientes de las vecinas islas de habla inglesa del Caribe que migraron a República Dominicana durante el siglo XX para trabajar en la industria azucarera. Su singular música y danza de influencia africana fue proclamada en 2005 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO.
  • Los Pintaos de Barahona desfilan con sus cuerpos intrincadamente pintados de varios colores, de la cabeza a los pies, con sólo un trozo de tela que cubre su desnudez. Representan a los esclavos cimarrones que se refugiaron en las montañas del suroeste de Bahoruco en el siglo XVI.

Tradición de Carnaval y municipios

Azua: el carnaval en esta localidad es uno de los más antiguos, el cual se celebraba, además del período de carnestolendas (fiesta de la carne), para sus fiestas patronales en honor a la Virgen de las Mercedes. Hoy en día se han incorporado expresiones de Indios y otros personajes a nivel de fantasía. En la celebración de la batalla del 19 de marzo hay carnaval, mezclando con esto, lo festivo con lo patriótico, común durante la colonia española.

Bonao: durante la dictadura de Trujillo, su hermano Petán promovió el carnaval de la élite con desfiles y bailes privados, al mismo tiempo que llevaba comparsas populares al carnaval de Santo Domingo. A partir del 1990 se inicia un proceso de cuestionamiento y transformación del carnaval de Bonao en la búsqueda de su propia identidad, con la aparición de diferentes grupos. Sus manifestaciones y el estilo organizativo tiene mucha similitud con el carnaval vegano.

Cabral: una pequeña población situada en las cercanías de Barahona, como parte del Carnaval Cimarrón, diferente al carnaval europeo de carnestolendas, encontraremos a las Cachúas, nombre dado por la presencia de sus cachos, al final de la Semana Santa. Las Cachúas, con un mameluco coloreado y alas de murciélago, tienen una de las más caras más hermosas del país sin pintura, en base a papel multicolor de vejiga y crepé, donde sobresale una enorme cabellera. Sus celebraciones culminan el lunes después de Semana Santa, con saludos, repicando sus foetes y quemando un Judas en el cemente rio de Cabral.

Cotuí: el carnaval en esta localidad ha tenido mayor despliegue después de la muerte de Trujillo. Sus personajes principales son: los Papeluses, un disfraz de cuerpo completo elaborado con tiras de papel periódico o de otro tipo, últimamente se están utilizando de manera masivas las fundas plásticas, por lo que también se le denomina Funduses. Los Platanuses, son construidos de hojas de plátano. Sus caretas representan figuras de animales. Otros personajes importantes son: El Medio Día, El chiquito afuera y el grande tapao, El general cototico, El muerto de perplejía, El muñeco que aparece en el 31 de diciembre. Se caracteriza por su espontaneidad y el carácter democrático, pues todos los sectores sociales participan en igualdad de condiciones.

La Vega: durante años el carnaval vegano mantuvo una expresión predominantemente españolizada, simbolizada en una expresiva teatralización, el baile de las cintas y sus Diablos Cojuelos, con trajes simples de color rojo, amarillo, verde y con sus máscaras representativas del diablo medieval, andromorfo, mefistofélico, con sus dos cachitos frontales clásicos, orejas grandes, boca abierta y dientes al aire, la cual fue posteriormente criollizada con barbas de cuero de chivo. Cada domingo del mes de febrero en horas de la tarde, los Diablos Cojuelos salen a la calle armados de sus vejigas de toro, golpeando a todo el que ose bajar a la calle, pero respetando a los que se mantienen en la acera o calzada. La organización descansa en los grupos que disponen de las llamadas cuevas y el ayuntamiento del municipio. Esta celebración fue declarada Patrimonio Folklórico Nacional por la Cámara de Diputados. Sin embargo, los elevados costos de los disfraces limitan la participación de algunos sectores sociales en la fiesta, rompiendo con la tradición que mantuvo el carnaval vegano por años, donde todo el pueblo se disfrazaba.

Montecristi: tiene una hermosa tradición de carnaval popular, muy singular y extraordinariamente simbólica, expresada principalmente en Los Toros como personaje central, que se dramatiza con sus enfrentamientos con Los Civiles. Estos consisten en un verdadero duelo con foetes (látigos), con los que se procura derribar al oponente o atemorizarlo. Los Toros tienen el rostro cubierto con una máscara de lechón (cerdo) y usan vistosos trajes de colores, revestidos en su interior con material para protegerlos de los azotes de sus contrarios. Los Civiles en cambio, deben usar pantalones cortos y ropa normal. El ganador del encuentro es quien soporta con mayor éxito los embates del contrario o quien consigue derribar a su oponente. Muchas otras tradiciones pintorescas pueden observarse en la celebración del carnaval en Montecristi, como la divertida Roba la Gallina, popular entre grandes y chicos.

Puerto Plata: desde finales del siglo XIX, hay informaciones sobre el carnaval en ésta ciudad, el cual se enriquece con la llegada de grupos cubanos al principio del siglo XX. A pesar de las transformaciones socio-económicas, resultado de un desarrollo turístico que sobrepasó las expectativas y previsiones, el auge de un carnaval en la búsqueda de identidad se produce en las últimas décadas, por el esfuerzo y la capacidad creadora de una generación de jóvenes inquietos. El Diablo Cojuelo, como personaje central se convierte en Taimacaro. Este personaje reproduce deidades tainas en sus máscaras, con un hermoso traje, donde se simbolizan elementos de la cultura española y en cintas multicolores las esencias africanas en sus brazos, que se complementan con los caracoles del océano Atlántico como identidad del pueblo de Puerto Plata.

Salcedo: el personaje central de su carnaval es el Diablo Cojuelo, el cual recibe el nombre de Macarao. Estos tienen un traje vistoso, en base a los hermosos contrastes multicolores que da el papel crepé, los cuales van acompañados por una gran variedad de máscaras, las que simbolizan y representan animales, como es el caso de los elefantes, por ejemplo.
Este carnaval es rico no so lamente en símbolos, sino también en tradiciones. El último día de carnaval, el pueblo se abalanzan sobre los Macarao y les arrancan todos los papeles de adornos, en un acto simbólico de purificación, a fin de obligarlos a confeccionar el próximo año un nuevo traje.

San Cristóbal: el símbolo del carnaval en esa localidad es el personaje de Roba la Gallina, mantenido por Julio Heredia durante la dictadura de Trujillo en contraposición al carnaval de la élite que estimulaba y protegía el Jefe. En febrero de 1980, los jóvenes del grupo teatral La Rueda, Los Peregrinos, La Higuera y Raíces Negras, apoyados por sus barrios populares, transformaron el carnaval de San Cristóbal en el más pedagógico y educativo del país. Junto a sus Diablos Cojuelos, Los Africanos, Los Roba la Gallina, aparecieron y resurgieron otros grupos y personajes carnavalescos como: Los Indios, Los Galleros, Las 21 Divisiones, El Doctor, El Toro, Pire, El Hombre de los Zancos.

San Juan de la Maguana: en los barrios populares de ese municipio se realizan actividades carnavalescas, llenas de creatividad y originalidad. Su personaje es el Cocorica compuesto básicamente por una cabeza de caballo y las Tifuas, con un vestuario elaborado con desechos medio y una impresionante máscara, la cual tiene el mayor contenido Afro-Simbólico del país.

San Pedro de Macorís: el rasgo más característico del car naval en esta localidad son los Guloyas, diablos vestidos con trajes de llamativos colores, adornados con espejos pequeños y capa amarilla y roja. Con sus vejigas de toro y foetes, bailan al compás de la flauta, el cencerro y la tambora. Este carnaval constituye un aporte de los cocolos traídos al país para trabajar en la industria azucarera. Recientemente, en reconocimiento a la importancia de esa manifestación cultural fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Santiago: este carnaval se caracteriza por los Lechones, recoge una arraigada tradición en dos barrios: La Joya y Los Pepines. Desde los tiempos de la colonia se registran manifestaciones carnavalescas en Santiago. El carnaval se desarrollaba en función de la estratificación social del municipio, los de mayor poder económico asistían a Clubes privados y el pueblo participaba en los barrios. Los hones usan máscaras que asemejan a cerdos, mientras que los Pepines usan máscaras con cuernos puntiagudos.

Santo Domingo: ya en el 1520 había carnaval en esta ciudad. En pleno apogeo colonial se celebraban los carnavales de carnestolendas, pero también como culminación de grandes acontecimientos y festividades
religiosas, en honor a San Juan Bautista, Las Mercedes, San Miguel, San Carlos, Corpus Christi, entre otros. En la calle el Conde y los clubes privados se expresaba el carnaval de las élites europeizadas, el Parque Enriquillo se convierte en el centro del carnaval popular, de donde surgen una rica cantidad de personajes, como: Se me muere Rebeca, Califé, Los Indios, Los Africanos, Los Ali Babá. El personaje central de este carnaval es el Diablo OJUELO Cojuelo.

A parte del desfile nacional que se organiza en el Malecón, en Los Minas se viene organizando un desfile alternativo de carnaval. Además en diferentes municipios se organizan encuentros regionales de grupos carnavalescos.

Fuente: www.godominicanrepublic.com

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