Juan Pablo Duarte y Díez (1813-1876) fue un líder independentista dominicano que fue el principal artífice de la independencia de la República Dominicana de la ocupación haitiana. Nació en Santo Domingo el 26 de enero de 1813, en el seno de una familia de clase media-alta. Desde su juventud, Duarte se interesó por la política y la historia, y se convirtió en un firme defensor de la independencia de su país.

Juan Pablo Duarte
Juan Pablo Duarte – Museo Casa de Cera

En 1833, Duarte fundó la sociedad secreta La Trinitaria, junto con otros jóvenes patriotas dominicanos. La Trinitaria se convirtió en el principal motor de la lucha independentista, y su lema era “Dios, Patria y Libertad”.

En 1844, Duarte y La Trinitaria lideraron la Revolución de Independencia Dominicana. La revolución fue un éxito, y la República Dominicana se independizó de Haití el 27 de febrero de 1844.

Duarte fue elegido presidente de la República Dominicana en 1844, pero fue derrocado en 1848. Tras el derrocamiento, Duarte se exilió en Venezuela, donde murió el 15 de julio de 1876.

Duarte es considerado el padre de la patria dominicana. Su lucha por la independencia de su país lo convirtió en un héroe nacional, y su legado sigue inspirando a los dominicanos hasta el día de hoy.

Aquí hay algunos datos interesantes sobre Juan Pablo Duarte:

  • Fue un hombre polifacético, y además de su actividad política, también fue un destacado empresario, poeta y músico.
  • Escribió el Himno Nacional Dominicano, que fue adoptado por el gobierno dominicano en 1844.
  • Fue un defensor de la educación, y fundó la primera escuela pública de la República Dominicana.
  • Su nombre está escrito en el Panteón Nacional de la República Dominicana, junto con otros héroes nacionales.

Juan Pablo Duarte es un símbolo de la lucha por la libertad y la democracia. Su legado sigue siendo importante para la República Dominicana, y su ejemplo inspira a los dominicanos a trabajar por un país mejor.

Su Pensamiento

Juramento Trinitario
En el nombre de la santísima, augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente: juro y prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Sr. Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes habidos y por haber, a la separación definitiva del gobierno haitiano y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana; la cual tendrá su pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules, atravesado con una cruz blanca; la República establecerá sus correspondiente escudo de armas. Mientras tanto de Arturo Tomaghini, seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: «Dios, Patria y Libertad». Así lo ratifico y prometo ante Dios y ante el mundo. Si tal hago, Dios me proteja y de no, me lo tome en cuenta y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición si los vendo.
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La Independencia Nacional
Siendo la Independencia Nacional la fuente y garantía de las libertades patrias, la Ley Suprema del pueblo dominicano es y será siempre su existencia política como Nación libre e independiente de toda dominación, protectorado, intervención e influencia extranjera, cual la concibieron los Fundadores de nuestra asociación política al decir el 6 de julio de 1838, DIOS, PATRIA y LIBERTAD, REPÚBLICA DOMINICANA, y fue proclamada el 27 de febrero de 1844, siendo, desde luego, así entendida por todos los pueblos cuyos pronunciamientos confirmamos y ratificamos hoy; declarando además que todo gobernante o gobernado que la contraríe, de cualquier modo que sea, se coloca ipso facto y por sí mismo fecha de la Ley.
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Patriotismo
Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.
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Mente sana en cuerpo sano
Procuraré conservarme bueno, conservaré mi corazón y mi cabeza.
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Patria libre
Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi Patria libre, independiente y triunfante.
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Las ideas
Hay palabras que por las ideas que revelan llaman nuestra atención y atraen nuestras simpatías hacia los seres que las pronuncian.
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Providencialismo
Los providencialistas son los que salvarán la Patria del infierno a que la tienen condenada los ateos, cosmopolitas y orcopolitas.
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El crimen
El crimen no prescribe ni queda jamás impune.
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Justicia
El buen dominicano tiene hambre y sed de la justicia a largo tiempo, y si el mundo se la negase, Dios que es la Suma Bondad, sabrá hacérsela cumplida y no muy dilatado; y entonces, ¡ay! de los que tuvieron oídos para oír y no oyeron, de los que tuvieron ojos para ver y no vieron… la Eternidad de nuestra idea! porque ellos habrán de oír y habrán de ver entonces lo que no hubieran querido oír ni ver jamás.
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Los libertos
En lo que no están de acuerdo nuestros libertos es en lo del amo que quieren imponerle al pueblo.
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Trabajo
Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos.
Trabajemos, trabajemos sin descansar, no hay que perder la fe en Dios, en la Justicia de nuestra causa y en nuestros propios brazos.
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Patriotismo
Vivir sin Patria, es lo mismo que vivir sin Honor.
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Aprovechar el tiempo
¡Aprovechemos el tiempo!
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Amistad
¿Tienes amigos? prepáralos, porque los días se acercan; procura que no se descarríen, pues va a sonar la hora de anularse para siempre, la hora tremenda del juicio de Dios, y el Providencial no será vengativo, pero sí justiciero.
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Enemigos de la Patria
Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes en estas ideas: destruir la Nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la Nación entera.
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Los orcopolitas
No somos más que unos ambiciosos que independizamos nuestro pueblo por ambición y no tuvimos talento para hacer nuestra la riqueza ajena; mientras que ellos (los orcopolitas), son los hombres honrados y virtuosos pues han tenido la habilidad de hacerlo todo, hasta llamar al extranjero; muestra inequívoca de lo muy amados que serán por la justicia con que han procedido y procederán para con Dios y la Patria y la libertad del dominicano.
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La ley
Toda Ley no declarada irrevocable es derogable y también reformable en el todo o en parte de ella.
Toda Ley no derogada clara y terminantemente, se considerará vigente.
La Ley no puede tener, ni podrá jamás tener, efecto retroactivo.
Ninguno podrá ser juzgado sino con arreglo a la Ley vigente y anterior a su delito; ni podrá aplicársele en ningún caso otra pena que la establecida por las leyes y en la forma que ellas prescriban.
Lo que la ley no prohíbe, ninguna persona, sea o no sea autoridad, tiene derecho a prohibirlo.
La Ley, salvo las restricciones del derecho, debe ser conservadora y protectora de la vida, libertad , honor y propiedades del individuo.
Para la derogación de una ley se guardarán los mismos trámites y formalidades que para su formación se hubieren observado.
La Ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos, así los gobernados como los gobernantes.

  • Versos Duartianos

Unidad de las razas
Los blancos, morenos,
cobrizos, cruzados,
marchando serenos,
unidos y osados,
la patria salvemos
de viles tiranos,
y al mundo mostremos
que somos hermanos.
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El martirio
Por la Cruz, por la Patria y su gloria
denodados al campo marchemos:
si nos niega el laurel la victoria,
del martirio la palma alcancemos.
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El esclavo
El esclavo soporta su suerte
aunque oprobia su triste vivir;
pero el libre prefiere la muerte
al oprobio de tal existir.
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El expatriado
Mientras que del expatriado
no cambia la suerte ruda
y aun la misma muerte cruda
parece que le ha olvidado.
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Romance
Era la noche sombría
y de silencio y de calma,
era una noche de oprobio
para la gente de Ozama;
noche de mengua y quebranto
para la patria adorada,
y al recordarla tan sólo
el corazón apesara.

Ocho los míseros eran
que mano aviesa lanzaba
en pos de sus compañeros
hacia la extranjera playa.
Ellos que al nombre de Dios,
Patria y Libertad se alzaran,
ellos que al pueblo le dieron
la independencia anhelada,
lanzados fueron del suelo
por cuya dicha lucharan;
proscriptos, si, por traidores
lo que de lealtad sobraban;
se les miró descender
a la ribera callada,
se les oyó despedirse
y de su voz apagada
yo recogí los acentos
que por el aire vagaban.

Himno a Duarte

Himno a Duarte

Letra: Ramón Emilio Jiménez
Música: José de Jesús Ravelo
En la fragua de la escuela nuestra patria fue forjada, y al calor de tu enseñanza le infundió vida sagrada. La gloriosa trinitaria que fundara tu heroísmo fue la cátedra primera de moral y de civismo. Fuerza era que un maestro preparara la conciencia donde habría de nacer la soñada independencia. Y es así como cantamos tus virtudes halla el estro, junto al padre de la patria la figura del maestro. En la escuela se te honra por tus hechos sacrosantos en las letras y las notas encendidas de sus cantos. Y al honrarte recordamos tu patriótico heroísmo, es el prócer y el maestro que los dos son uno mismo. La Bandera dice Patria y al decirlo se revela que es el alma de la patria señalándonos la escuela.

Fuente: Instituto Duartiano

Por admin

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